Prisioneros del imperio
El montaje judicial contra Simón Trinidad
y Sonia en Estados Unidos

Por Paul Wolf*

Pues bien. Estamos aquí en Estocolmo, Suecia. Al otro lado del planeta y de Colombia. Estoy altamente agradecido de que el gobierno sueco haya permitido que ocurra este foro. Este foro no hubiera podido ocurrir en Colombia. Precisamente, gran parte de la gente que está aquí en este foro, es gente que está viviendo en el exilio y no puede ir a Colombia pues sería asesinada. Todavía el gobierno de Colombia continúa intentando reprimirlos, aún aquí en Suecia. Apenas hace dos semanas, el nuevo ministro de Relaciones Exteriores Fernando Araújo Perdomo, ha llamado a la embajadora de Suecia en Colombia, Lena Nordström, para intentar evitar está reunión. Por supuesto, que ella no puede pararla. Aquí en Suecia la gente tiene el derecho de la libertad de palabra.

Pues bien. ¿Quién es este señor Fernando Araújo? Todo lo que sé es muy poco. Lo que sé, es que el es un político conservador y fue retenido durante seis años por las FARC. También tiene el mismo apellido de la señora Araújo, Maria Consuelo. El nuevo Araújo tiene un lema, que él no representa el secuestro, sino que por el contrario, él representa la libertad. Pues bien lo felicito por su libertad y espero que pueda recuperarse de su trauma mental.

Esa queja sobre esta reunión, que en efecto es su primer acto oficial, no puede ayudarlo a cambiar las relaciones internacionales de ninguna manera. Tampoco le ayudará a cambiar la impresión de que los paramilitares se han tomado el gobierno. Y esta fue la razón por la que la otra Araújo tuvo que dimitir. Sin embargo, el nuevo Araújo va a tomar la para-política en la arena internacional. Buena suerte. Y también, tomando la ofensiva en contra del embajador venezolano. Me parece que Colombia adopta el modelo estadounidense para su política exterior. Buena suerte otra vez.

El juicio contra Simón Trinidad

Foto: Dick Emanuelsson

Bondadosamente, la señora Calero me ha presentado como un abogado de la ciudad de Washington en los Estados Unidos. Tuve la oportunidad de observar el juicio a Simón Trinidad y la mayor parte del juicio a Sonia. No los representé a ninguno de los dos como abogado. Quizás ayudé de alguna manera, pero ambos fueron representados en el juicio por defensores públicos, quienes no querían ayuda. Y, es imposible contactar a Simón Trinidad - a él lo tienen sometido a un aislamiento total, incluso de sus abogados colombianos. Algunas personas trataron de enviarle tarjetas de navidad. Pero, no sé si las recibió, sé que a él no le permiten contestarle a nadie. De otra parte, algún ser muy bondadoso le envió a Sonia unos dólares para que ella pudiera hacer una llamada telefónica a su familia en Colombia. Están muy pobres. Pongo su dirección en algunas tarjetas en la mesa aquí, por si alguno de ustedes quiere escribirle a Sonia.

Aunque Simón Trinidad logró que el juicio fuera declarado nulo y viciado, -y esto fue una gran victoria - realmente, los casos de Simón y Sonia han sido unos desastres legales. De esto es lo que ahora quiero hablarles.

El caso de Trinidad fijo un precedente legal sobre un miembro de un ejército insurgente para que pueda ser procesado por cualquier cosa que el ejército al que pertenece haga, esto lo hacen utilizando las leyes ordinarias sobre conspiración. El juez Hogan dice que las leyes y los reglamentos de las convenciones sobre guerra no se pueden aplicar en el conflicto colombiano. Además, que los Estados Unidos no está en guerra con Colombia. Es decir, que a Simón Trinidad no se le puede considerar como prisionero de guerra.

Sin embargo, estas interpretaciones legales del juez Hogan no le gustaron al jurado, que rehusó condenar a Trinidad. En nuestro sistema jurídico los jueces crean precedentes con estos actos, y de manera que Simón Trinidad es el primero de esta clase, - de insurgentes extranjeros denominados como co-conspiradores para cometer actos de guerra, inclusive no se trata de sospechosos de al-Queda en la Bahía de Guantánamo. Ellos están en los juicios por crímenes de guerra, no por ser parte de una gigantesca conspiración criminal. Todo esto es a pesar de que las FARC conducen sus hostilidades contra el gobierno de Colombia, bajo una organizada tropa con disciplina militar, y han controlado y gobernado partes del país a través de muchos años. Esto es la prueba para beligerancia, concepto que tiene más de cien años de existencia. Ciertamente, las leyes de la guerra pueden aplicarse al caso colombiano.

La decisión del juez Hogan fue crucial porque tomar prisioneros en combate no es como tomarlos como rehenes y esto no es un crimen de guerra. Quisiéramos que los soldados pudieran rendirse en combate - la otra alternativa normal es matarlos. Esto es fácilmente distinguible de lo que es tomar a políticos desarmados como rehenes para exigir rescates. Esto es capturar rehenes y es un crimen. Lamento que esto actualmente ocurra en Colombia-, incluso durante el juicio el mismo Simón Trinidad dijo, que él no estaba de acuerdo con esta práctica. Así, ¿Cuál fue la pregunta en este caso? ¿El tomar rehenes para exigir rescate o el salvar vidas al rendir a soldados? No les diré la respuesta para que puedan discutirla. Que este concepto les fue incómodo a algunos jurados y fue una de las razones de el por qué los jurados no pudieron ponerse de acuerdo.

El segundo punto en el juicio a Trinidad, es que personalmente no estaba implicado en ninguno de los acontecimientos. Por ejemplo, el no dio la orden de derribar el avión estadounidense que hacia vigilancia en la zona. Tampoco dio la orden de tomar prisionero alguno. Durante el juicio Trinidad testificó, que él no supo acerca del derribamiento del avión hasta días después de ocurrido y jamás vio a ninguno de los prisioneros estadounidenses en poder de las FARC. Trinidad está siendo juzgado por ser miembro de un ejército y con el cual está de acuerdo en los lineamientos generales con lo que hace. Las teorías legales utilizadas por la Fiscalía podrían ser consideradas como de una vicaria culpabilidad criminal, las cuales en Colombia son inconstitucionales. Trinidad no hubiera podido ser juzgado por esto en Colombia y desde luego no hubiera llenado los requisitos legales para ser extraditado a los Estados Unidos.

Bueno, sólo quiero hacer una breve mención de como funciona nuestro sistema judicial. En un juicio importante como del que estamos hablando la culpabilidad o la absolución esta determinada por un jurado compuesto de 12 personas. Estas personas son escogidas al azar para el juicio. En este caso, aunque el juez les instruyó para que no utilizarán las leyes sobre las convenciones sobre guerras pues ellas no se podían aplicar en el caso de Trinidad, sino que se aplicaran solamente las de conspiración criminal. Pienso que algunos de los miembros del jurado sabían que esto estaba equivocado y rehusaron hacerlo. Ahora, todavía los procedimientos establecidos por el juez Hogan, los insurgentes extranjeros pueden ser procesados como miembros de una gran conspiración criminal culpados por cualquier cosa o por todo lo que haga la organización insurgente. Simón Trinidad va a juicio nuevamente y por el mismo crimen con que fue anteriormente juzgado. El segundo juicio comenzará el 26 de marzo. Es decir, justamente en dos semanas.

El Juicio contra Sonia

Ahora, me gustaría hablar brevemente acerca del juicio que se llevó a cabo contra Sonia. El verdadero nombre de Sonia es Anayibe Rojas Valderrama, - ella fue convicta de conspiración para importar cocaína a los Estados Unidos. De hecho, ella no fue convicta de importar nada, sólo de conspiración -. Es decir, estar de acuerdo con cometer el crimen. La razón que no fue convicta fue que allí no hubo evidencia física en contra de ella. Tampoco se encontró drogas en su posesión. No hubo huellas digitales, fotos, videos o llamadas telefónicas que se refirieran a negocios de drogas. En su lugar, la Fiscalía presentó en la corte un desfile de más de 30 testigos, muchos de ellos reinsertados e informantes de diferentes tipos. Todo lo que ellos tenían en común era un incentivo para decir cualquier cosa, que la Fiscalía les dijera que testificarán. Era una combinación de amenazas y sobornos. Por ejemplo, una informante llamada Rocío Álvarez está recibiendo un pago de US $ 15.000.oo dólares por mes, por su testimonio, y también ha sido pagada la misma por más de un año. Cuando un jurado escucha uno tras otro, y otro testigo, ellos saben lo que está diciendo esa gente no es exactamente cierto. Entonces, se preguntan: ¿Cómo tanta gente puede estar mintiendo? Es así como Sonia fue condenada.

Como un abogado de la defensa, yo voy directo a la cárcel si le pago dinero a un testigo.

Sin embargo, el gobierno utiliza testigos pagados en cada juicio de este tipo. El caso de Sonia era importante porque finalmente, después de muchos años de estar diciendo y acusando a las FARC de ser un cartel de las drogas. Finalmente, el gobierno de los Estados Unidos ha condenado a alguien de las FARC. En busca de esta condena el gobierno de los Estados Unidos ha puesto increíbles cantidades de recursos en estos casos. Sonia fue inadecuadamente defendida por una abogada pagada por el gobierno, quien no llamó a ningún testigo a testificar, ni presentó evidencias en favor de Sonia. Tampoco sabía mucho de Colombia ni de mucho menos de la política de las FARC. Realmente, fue una cosa triste observar como condenaron a Sonia.

Técnicamente, Sonia fue condenada de conspiración para importar cinco kilogramos de cocaína a los Estados Unidos. Si ustedes leen, el comunicado de prensa del Departamento de Justicia, en su página de internet, ellos cambiaron a cinco toneladas. Ahora la DEA ha estado diciendo que las FARC son responsables del 90 % de la cocaína producida en Colombia. ¿Pueden imaginarse si esto fuera cierto? Las FARC no necesitarían derribar el gobierno colombiano, - las FARC enseguida lo controlarían. No es necesario contarles a ustedes un grupo de exilados colombianos de la influencia que ejerce el dinero de las drogas en la política colombiana. ¿Cuál es la influencia que las FARC tienen en el gobierno colombiano? Absolutamente, se puede decir que ninguna. Las FARC les han dicho a las gentes que no voten. Entonces, ¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos dice que las FARC controlan el negocio de las drogas e ignoran a los grandes traficantes de droga en y de Colombia? Esta es otra pregunta que dejaré para que ustedes mismos se la contesten.

Simón y Sonia han sido los primeros. La lista es larga. Los 50 líderes del Estado Mayor Central de las FARC-, están acusados en los Estados Unidos como miembros de una gigantesca conspiración de cocaína. Si cualquiera de ellos es arrestado, será extraditado y conectado a una transacción de drogas en algún lugar. Desde luego, que se utilizaran a más reinsertados e informantes. Así, es como continúa el proceso construyendo una extensión de los casos legales para probar que las FARC son una narco-guerrilla, y será duro y difícil refutarlo.

Extradición e intercambio de prisioneros

Quiero decir unas pocas palabras sobre si Sonia y Simón podrían incluirse en un intercambio de prisioneros. Esto resultaría más difícil una vez que ellos hayan sido condenados de crímenes. Particularmente, en un país extranjero. Sonia está condenada y nada menos que un perdón tiene que hacerlo George Bush. Es demasiado tarde para ella. Todavía Simón no ha sido condenado y puede ser incluido en el intercambio de prisioneros sin ninguna complicación legal, por lo menos en Estados Unidos. Cualquiera que sea el resultado, si ellos son condenados siempre pueden regresar a Colombia a servir sus sentencias. En cualquiera de las prisiones de Colombia, pero no en la prisión de La Cómbita. Personalmente, he estado en esta prisión y no le recomiendo a nadie ese lugar. Cómbita es el lugar donde guardan los extraditables.

Lo anterior me trae a mi punto final, el cual es la cantidad de extradiciones de Colombia a los Estados Unidos. ¿Cómo ustedes pueden explicarse que en lo que va de seis años, se pasa de 12 extradiciones por año a más de 500 en un año? Les diré como se ha hecho esto. Cuando alguien que ha estado sirviendo su condena y está a punto de ser ex-carcelado, es extraditado a los Estados Unidos a ir a un nuevo juicio otra vez para el mismo crimen. Cuando se encuentra a un grupo de traficantes de drogas en Colombia, le pagan a uno de ellos para testificar que eventualmente sabía que las drogas iban a ser enviadas a Miami. Entonces importan drogas a dentro los Estados Unidos y violando la ley norteamericano. Pero la mayoría de los colombianos de la cárcel de La Combita nunca han estado en los Estados Unidos. Ellos no hablan inglés. Esto es un colonialismo legal, y por supuesto un ataque a la soberanía de Colombia. La Corte Suprema de Justicia de Colombia debería exigir el respeto a los derechos de los colombianos y no aprobar todas las extradiciones. Esto es claramente un problema de derechos humanos y las organizaciones internacionales debería reconocerlo.

Pues bien, esto es todo lo que yo tengo por hoy. Muchas gracias por recibirme y estaré encantado de volver, si nuevamente soy invitado. Este es sólo el comienzo. Tienen más juicios contra miembros de las FARC para ser extraditados a los Estados Unidos.

Nuevamente, muchas gracias.
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